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viernes, 21 de enero de 2011

Convento de San José


Es uno de los rincones emblemáticos de la ciudad, por cuanto significa de presencia casi intacta de Santa Teresa de Jesús y por haber mantenido el conjunto apenas alterado de las casas del siglo XVI que sirvieron de base para fundar el convento en el que se reformó la Orden carmelitana. La propia Santa nos cuenta en su Libro de la Vida estos pequeños episodios de la construcción: 33.11. “... y así procuré que una hermana mía, que vivía fuera de aquí, comprase la casa y la labrase como que era para sí. 33.12. “ Una vez, estando en una necesidad que no sabía qué me hacer, ni con qué pagar unos oficiales, me apareció san José, mi verdadero padre y señor, y me dio a entender que no me faltarían, que los concertase; y así lo hice sin ninguna blanca;” 33.12. “...y voy a la casita y tracéla, y hallé, aunque bien pequeño, monasterio cabal, y no curé de comprar más sitio, sino procuré se labrase en ella de manera que se pueda vivir, todo tosco y sin labrar, no más de como no fuese dañoso a la salud; y así se ha de hacer siempre.”

sábado, 3 de julio de 2010

Ávila y Santa Teresa de Jesús


Parece que la Madre Teresa usó la comparación de castillo, porque su medio ambiente a ello la inspiraba. Pues en Avila, las murallas y almenas dan una sensación muy distinta a la quedan las otras ciudades. Y el ambiente de quietud, mueve a la reflexión, a la meditación.

A la contemplación
Aquellas empedradas calles que la Santa debió conocer tan bien como sus hábitos religiosos, oyeron y sintieron los ánimos de la Madre Teresa, quien fue una caminante por excelencia. Y como que viven todos aquellos recuerdos.

Hoy, Avila da la sensación de ser un gran convento, pero con una alegría queda. Porque los biógrafos explican que Madre Teresa, "alejada del mundanal ruido", no era dada a la tristeza ni quería que sus monjas vivieran en ese ánimo. Era así como en los conventos, ella, que enseñó los muchos aposentos del alma, enseñó también alegría secular, valiéndose de las risas, del cantar, y de las castañuelas

En estos tiempos, el mensaje de Teresa de Jesús tiene la igual vigencia de antes. Y por momentos, es de mayor vigencia, porque uno de los grandes errores es huir de la intimidad anímica de nuestro castillo, para pretender adornarlo con muebles extraños, pudiendo nosotros organizar, en las interioridades del ser, los aposentos más formidables dentro de tan grande y majestuoso castillo que es el alma.

Hoy, a casi cuatrocientos treinta años, en tiempo que comienza a contarse con los dedos no hallando luego más dedos con qué contar, y perdiéndose uno en el mismo tiempo, cabe invocar a la bienaventurada Madre Teresa de Avila, y pedirle orientación.

Y darle las gracias por tan augustas orientaciones que ha dado a sus hermanos de todos los siglos.

domingo, 13 de junio de 2010


En Ávila podemos seguir la vida de Santa Teresa a través de muchos de los edificios y museos, como en la Iglesia de San Juan donde se conserva la pila donde fue bautizada; en el Convento de Nuestra Señora de Gracia, donde inició su retiro espiritual, o el de la Encarnación donde vivió veintenueve años. El monasterio de Santo Tomás que data del siglo XV fue residencia de verano de los Reyes Católicos. La Basílica de San Vicente, de la última década del siglo XV, destaca por las capillas de la cripta. La Iglesia de San Pedro (s. XII), se encuentra en la plaza del Mercado Grande frente a la puerta del Alcázar, fuera de la muralla, así como la Ermita de San Segundo.

jueves, 10 de junio de 2010


En tierras abulenses se escribieron algunas de las páginas más sobresalientes de la mística hebrea, islámica y cristiana: Teresa de Cepeda y Ahumada, Juan de la Cruz, Pedro de Alcántara, Mosé de León, Nissim Ben Abraham o el Mancebo de Arévalo.

Pero Ávila es sobre todo la ciudad de Santa Teresa de Jesús, una de las figuras más excepcionales de la espiritualidad española. Es la ciudad de su infancia, juventud y madurez, años de ilusiones, proyectos, punto de partida y de retorno de sus fundaciones.