sábado, 1 de noviembre de 2008

BEATA ELIAS DE SAN CLEMENTE


(1901-1927)
Carmelita Descalza

Tercera hija de los esposos José Fracasso y Pascua Cianci, la nueva Beata nació en Bari el 17 de enero de 1901 y, a los cuatro días, fue bautizada con el nombre de Teodora en la iglesia de Santiago por su tío don Carlos Fracasso, capellán del cementerio. Recibió la confirmación en 1903 de manos de monseñor Julio Vaccari, arzobispo de la diócesis.

Su familia vivía entonces en la plaza de San Marcos y se mantenía con los ingresos del padre, maestro pintor y decorador edil, el cual, alrededor de 1929/30 con grandes sacrificios abrirá un negocio para la venta de barnices y colores. Su madre se ocupaba de las faenas domésticas.

Considerados ambos como óptimos cristianos practicantes tuvieron nueve hijos, cuatro de los cuales murieron en tierna edad. Representaron un punto seguro de referencia en su crecimiento humano y espiritual para los cinco hijos que quedaron en vida (Prudencia, Ana, Teodora, Dominica y Nicolás).

En 1905 la familia se transfirió a la calle Piccinni, a una casa que tenía un pequeño jardín, en la cual la pequeña Teodora, a la edad de cuatro o cinco años, afirmó haber visto en sueños a una bella "Señora" que se paseaba entre las filas de lirios florecidos, y que después desapareció al improviso con un haz de luz, y a la cual prometió hacerse monja de grande, una vez que la madre le había explicado el posible significado de la visión.

BEATA ELIAS DE SAN CLEMENTE


I

Teodora, mandada al asilo de las religiosas estigmatinas, prosiguió los estudios hasta el tercer año de primaria. El 8 de mayo de 1911, después de haber hecho una larga preparación, recibió la Primera Comunión; la noche precedente sueña a Santa Teresita del Niño Jesús quien le predice: "serás monja como yo". Después frecuentó el taller de costura y de bordado en el mismo Instituto.

Entra a formar parte en la asociación de la Beata Imelda Lambertini, dominica con una acendrada piedad eucarística; pasará enseguida a la "Milicia Angélica" de san Tomás de Aquino. Reunía periódicamente a las amigas en la habitación de la casa para hacer meditación y orar juntas, para leer el Evangelio, las Máximas Eternas, la Imitación de Cristo, los 15 sábados de la Virgen, las vidas de los santos y sobre todo la autobiografía de santa Teresa del Niño Jesús.

Este comportamiento y su benéfico influjo en las otras compañeras no pasaron desapercibidos a una de sus maestras, sor Angelina Nardi. Mientras tanto, la no bien definida vocación religiosas de Teodora comenzaba tomar una dirección bajo el consejo del P. Pedro Fiorillo, O.P., su director espiritual, que le introdujo en la Tercera Orden Dominica, en la cual, admitida como novicia el 20 de abril de 1914 con el nombre de Inés, hizo la profesión el 14 de mayo de 1915, con dispensa especial por su joven edad.

Teodora, durante los años difíciles de la guerra 1915-1918, encontró una infinidad de ocasiones para ampliar más allá del ámbito familiar y de sus amistades, su campo de apostolado, de catequesis y de asistencia, dando libremente desfogue a su ardiente deseo de hacer bien al prójimo.

BEATA ELIAS DE SAN CLEMENTE


II

Hacia el fin de 1917, Teodora decidió dirigirse al padre jesuita Sergio Di Gioia para pedir consejo, el cual convertido en su nuevo confesor, decidió encaminarla, después de cerca de un año, junto con la amiga Clara Bellomo, futura Sor Diomira del Divino Amor, al Carmelo de san José, de la calle De Rossi, en Bari, al que se dirigieron ambas por vez primera en diciembre de 1918.
El 1919 fue un año de intensa preparación espiritual en vistas al ingreso en el monasterio, bajo la guía prudente e iluminada del P. Di Gioia.

La nueva Beata entró en comunidad el 8 de abril de 1920 y vistió el sagrado hábito el 24 de noviembre del mismo año, asumiendo el nombre de Sor Elías de San Clemente. Emitió los primeros votos simples el cuatro de diciembre de 1921: "Sola a los pies de mi Señor Crucificado, lo miré largamente, y en aquella mirada vi que El era toda mi vida". Además de santa Teresa de Jesús, tomó como guía a Teresita del Niño Jesús, siguiendo el "caminito de la infancia espiritual donde me sentía -afirma la Beata- llamada por el Señor". Hizo la profesión solemne el 11 de febrero de 1925.

Su camino, desde los inicios, no fue fácil. Ya en los primeros meses del noviciado había tenido que afrontar con gran espíritu de fe no pocas dificultades. Pero el verdadero problema surgió después de que la Madre Priora, Angélica Lamberti, en la primavera de 1923, nombró a Sor Elías maestra de encaje a máquina en el centro de educación para jovencitas junto al Carmelo; la directora, Sor Paloma del Ss. Sacramento, de carácter autoritario, severa y poco comprensiva, no veía con buenos ojos la bondad y la gentileza con que Sor Elías trataba a las educandas, y, después de dos años, la hizo apartar de su oficio.

Siempre rigurosamente observante de las Reglas y de los actos comunes, la nueva Beata transcurría largos ratos gran parte de la jornada en su celda, dedicada a los trabajos de costura que se le encomendaban, continuando incluso a disfrutar de una gran estima por parte de la Madre Priora, que la nombró sacristana en 1927. En esta dolorosa prueba le sirvió de gran consuelo el P. Elías de san Ambrosio, Procurador General de la Orden de los Carmelitas Descalzos, que la había conocido en 1922, con ocasión de una visita al Carmelo de san José, y con el cual la joven mantuvo una edificante correspondencia epistolar sacando un gran provecho.

BEATA ELIAS DE SAN CLEMENTE


III

Afectada en enero de 1927 de una fuerte gripe que la debilitó mucho, Sor Elías comenzó a acusar frecuentes dolores de cabeza de los que no se lamentaba, y que soportaba sin tomar ninguna medicina.

Cuando, algunos días antes de Navidad (el 21 de diciembre), Sor Elías comenzó acusar también una fuerte fiebre y otras molestias, lo consideraron que se trataba de uno de sus habituales malestares; pero la situación se hizo cada vez más preocupante. El 24 de diciembre la visitó un médico, quien aún habiendo diagnosticado una posible meningitis o encefalitis, no consideró la situación clínica particularmente grave, por lo que solamente la mañana siguiente fueron convocados a la cabecera de la enferma dos médicos, los cuales desgraciadamente constataron la irreversibilidad de sus condiciones.

Sor Elías de San Clemente se apagó a las 12 del 25 de diciembre de 1927. Hizo su entrada en el cielo en un día de fiesta, como lo había predicho: "Moriré en un día de fiesta". El arzobispo de Bari, Mons. Augusto Curi, celebró el funeral al día siguiente en presencia de los familiares de la Sierva de Dios y de tantísima gente que vino para visitar la finada.


La joven Carmelita dejó en todos un nostálgico recuerdo, y también una gran enseñanza: es necesario caminar con gozo hacia el Paraíso porque es el "punto omega" de todo creyente.

jueves, 30 de octubre de 2008

Primeras Carmelitas de la Argentina


Cuando la patria amanecia en fiesta
y el cielo reflejaba en sus banderas
cuando los corazones evocaban
las gestas patrias de la Independencia,
el Silencio de Dios hecho plegaria
-como lo hiciera el Verbo en Nochebuena-
acampo entre nosotros para siempre
y entre nosotros enclavo su tienda.

Habia un alma de fuego haciendo punta:
el alma de la Madre Micaela;
a la amnera santa esta llegada
completaba el sentido de la gesta.

Las hijas de Teresa no podian
apagar el espiritu que en ellas
las empujaba a tierra americana
¡silenciosa legion de misioneras!
algo habian heredado de la Madre:
sangre conquistadora por sus venas,
igual que sus hermanos aguerridos
que por cristianos y por españoles
con valentia izaron sus banderas.

Y se hicieron al mar; venían de Cuenca;
intrepidas, velientes, mensajeras
del carisma de la Fundadora,
del ardor incansable de Teresa
para cavar profundas heridas
-imprescindible condicion de siembra-
en los surcos de tierras argentinas
esperando en silencio la cosecha.


¡Aqui estaba Teresa nuevamente
en el Carmelo de la tierra nueva!
porque para quien es solo del Cielo,
en la tierra no existen fronteras.

Asi nacio el Carmelo en la Argentina
en una fiesta julia como esta;
así nacio entre lagrimas y risas
-dolor adentro y alegria afuera-
pero gozo sin fin dentro del alma
en el jubilo intenso de la entrega.

De esas dos madres somos y venimos:
la Madre Patria y la Madre Teresa
que a su vez nos engendran de otras madres:
la Virgen Maria y la Madre Iglesia:
una nos dio su manto cual vestido
con el color humilde de la tierra,
y la otra nos da seguro amparo
en la Verdad que vive solo en Ella.

Somos hijas de todas esas Madres
y un poco somos cada una de ellas:
somos España viva en nuestra Patria;
somos virgenes fieles en la entrega;
somos otras teresas argentinas
y como ella tambien somos Iglesia.

Buenos Aires abrio sus generosas
manos siempre dispuestas y sinceras
y recibio a las madres que mas tarde
iban a darles hijas de esta tierra.

¡Conjuncion misteriosa del silencio
que rumia la Palabra y que la entrega!
Proyeccion de mil noches que fecundas
se convierten en otras Nochebuenas...

Aqui esta el Carmelo en la Argentina
enclavado en la Patria y en la Iglesia
como faro que indica en las tinieblas
el unico sentido que esta espera.

En la noche pampeana y misteriosa,
en la que brillan hondas estrellas,
entre la melancolica vidala
y el alegre sonar de las espuelas
hay un coro celeste de paisanas
que saben conjugar en sus cadencias
la vigüela tristona de su patria
con la alegre y riente pandereta,
porque el Carmelo solo tiene patria
en la tierra sin fin que nos es de tierra.

En el cielo argentino se han hundido
los carmelos: autenticas estrellas
y entre la Cruz del Sur, las Tres Marias
y entre la T del nombre de Teresa.
En la bendita Patria ancha y profunda
se unieron para siempre cielo y tierra.

ESCRITO POR UNA CARMELITA DEL MONASTERIO
DE STA TERESA,CUANDO CUMPLIERON EL CENTENARIO
DE LA FUNDACION DE LAS PRIMERAS MONJAS
CARMELITAS EN LA ARGENTINA !!!

miércoles, 29 de octubre de 2008

El Señor cuida de nosotros


El Señor cuida de nosotros


Por mas escondido que parezca el bien o el mal que hacemos, sin embargo, siempre se descubre.
De la misma manera, aunque permanezcamos mudos ante las falsas acusaciones, no por eso quedaremos sin defensa.


¡¡¡EL MISMO SEÑOR RESPONDERA POR NOSOTROS..!!!!


No nos trata el Señor con el mismo rigor con que se trató a sí mismo...¡Nadie salio en su defensa estando en la cruz!


Cuando se trata de falsas acusaciones contra nosotros, el mueve los corazones para que alguien nos defienda. Y cuando no ocurre eso, quiere decir que no es necesario.


Lo que importa es alegrarse de ser reprendido sin motivo. Es muy grande el provecho que de esto nos viene. Se comienza a ganar libertad. Que digan bien o mal de nosotros sera igual. Ni se nos ocurrirá qué contestar aunque nos injurien o acusen en nuestra propia cara.


Al principio es algo muy dificultoso. Pero me consta que con la ayuda del Señor, se pueda alcanzar esta negación y desprendimiento de nosotros mismos.


Santa Teresa de Jesús

LA CHIQUITUNGA



Mª Felicia de Jesús Sacramentado

Tenemos sus preciosos escritos en diarios, poesías y cartas. Escritos de espontaneidad amable, sencillos, penetrantes, nos revelan que ella vivió en plenitud su vocación bautismal de apóstol.

Renuevo ante Tí, Jesús Hostia, este deseo sincero e íntimo de inmolar mi vida en aras de tu amor

La últimas fuerzas de mi ser Tú me las diste y a Tí Señor, las vuelvo.

Todo mi afán está en trabajar hasta caer rendida, (como en algunas noches), y, aún rendida, seguir... hasta agotar las fuerzas por la Gloria de Dios y la salvación de las almas. Todo está entregado, y la consigna de la hora es trabajar hasta caer muerta, si es posible. Pero trabajar con espíritu en la más íntima y profunda unión con Dios.

Cuanto mas haya que hacer y donde estar, dando gota a gota de nuestra vida, tanto mejor, hasta que llegue el día ansiosamente esperado: en este momento mi papel no es otro que recibirlo todo con calma, como todo venido de la Providencia y no traicionar a la Causa.

lunes, 27 de octubre de 2008

FISONOMIA DE SAN JUAN DE LA CRUZ


"Fue hombre de mediano cuerpo, de rostro grave y venerable, algo moreno y de buena fisonomía; su trato y conversación, apacible, muy espintual y provechoso para los que le oían y comunicaban. Y en esto fue tan singular y proticuo, que los que le trataban, hombres y mujeres, salían espiritualizados, devotos y aficionados a la virtud.

Supo y sintió altamente de la oración y trato con Dios, y a todas las dudas que le proponían acerca de estos puntos, respondía con alteza de sabiduriña, dejando a los que le consultaban muy satisfechos y aprovechados.

Fue amigo de recogimiento y de hablar poco, su risa, poca y muy compuesta.

Cuando reprendía como superior, que lo fue muchas veces, era con dulce severidad. exhortando con amor paternal, y todo con admirable serenidad y gravedad".


P. Eliseo de los Mártires. que vivió con él en el Colegio de Baeza.