jueves, 4 de diciembre de 2008

Santa Magdalena de Pazzi



Maestra de Novicias


La familia de Pazzi, a cuyo nombre está unida la famosa conjuración contra el gran duque de Médici, en tiempos de nuestra santa, era todavía de las más importantes de Florencia.

Catalina de Pazzi (María Magdalena es el nombre que asumió la santa carmelita el día de su profesión religiosa) nació en 1566, en un siglo rico de acontecimientos en la historia civil y religiosa de Italia y caracterizado por el florecimiento excepcional de grandes santos.

También María Magdalena de Pazzi participó en la situación histórica y social de su tiempo escribiendo cartas muy valientes al Papa, a los cardenales, a los obispos y a los príncipes, señalando las causas de los males que afligían a la Iglesia, que ella atribuía a las deficiencias espirituales de los cristianos y de sus pastores.

Este es uno de los lados maravillosos de la santa, asociada a la pasión de Cristo con los estigmas y otros fenómenos místicos como las visiones, los éxtasis, los arrobamientos, durante los cuales trataba de difíciles cuestiones teológicas.

Tres hermanas, encargadas por el director espiritual, transcribían las revelaciones de Sor María Magdalena. El libro, titulado Contemplaciones y redactado de ese modo tan excepcional es considerado como un importante tratado de teología mística, y al mismo tiempo nos revela el itinerario espiritual de la santa, que a los 18 años había entrado al más austero convento florentino, el de las carmelitas.

Desde muy niña, Catalina de Pazzi se mostró más inclinada a la devoción que a la vida cómoda de su tiempo. Efectivamente, tuvo el privilegio, en ese tiempo muy raro, de hacer la primera Comunión a la edad de diez años.

Después de darle el adiós al mundo y de haber cambiado nombre, Sor María Magdalena fue dócil instrumento de la gracia divina, atravesando todos los estadios de la experiencia mística, desde las audacias de la contemplación hasta las torturantes pruebas de la noche de los sentidos, en la oscuridad abismal de la aridez espiritual, que duró cinco años, durante los cuales fue probada en la fe, en la esperanza y en la caridad.

Y, finalmente, en Pentecostés de 1590, su espíritu quedó nuevamente sumergido por la brillante luz del éxtasis, fortaleciéndose para la nueva prueba sucesiva, la del dolor físico.

Martirizada en el cuerpo por llagas dolorosísimas, cuando el dolor se hacía insoportable, Sor María Magdalena, que había sido nombrada maestra de novicias, hallaba la fuerza para repetir las palabras que se convirtieron en el lema de su vida: “Pati, non mori”, sufrir y no morir.

Murió el 25 de mayo de 1607, en el convento de Santa María de los Ángeles, en Florencia. Fue canonizada en 1669.


*Padre Angel Amo


miércoles, 3 de diciembre de 2008

¡NUEVO CARMELO!



Bendición del nuevo monasterio
carmelita en Virrey del Pino,
Gregorio de Laferrère (Buenos Aires)
2 Dic. 2008 (AICA)

El obispo de Gregorio de Laferrère, monseñor Juan Horacio Suárez, bendecirá e inaugurará el próximo 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, a las 18, un monasterio de las Carmelitas Descalzas en la diócesis.
El monasterio, que llevará por nombre “Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote e Inmaculado Corazón de María”, estará emplazado en el predio ubicado en la Ruta 3, Km. 40, de la localidad de Virrey del Pino, en el partido bonaerense de La Matanza.
La primera comunidad religiosa estará formada
por las hermanas Verónica María de la Santa Faz, priora; Celia Rosa del Espíritu Santo, María de la Epifanía, Isabel de la Trinidad; María del Carmen del Divino Niño y María Diana de Jesús Nazareno.
El predio donde se levanta el monasterio fue donado al Obispado de Gregorio de Laferrère, tiene dos manzanas de parque y la propiedad fue refaccionada a nueva.

¡OREMOS POR ELLAS!

lunes, 1 de diciembre de 2008

LA PEQUEÑA SABETH


Hay que poner de relieve dos datos importantes.

Después de apenas cuatro meses de postulantado,

Isabel es admitida a la toma de hábito

el domingo 8 de diciembre de 1901, fiesta de la Inmaculada.

Pasa la mañana con su familia y sus amigas

en la casa exterior de las hermanas externas.
Por la tarde, inundada de alegría,


iluminada por su unión con Dios,

entra con su blanco vestido de novia en la capilla exterior,

donde el Obispo, monseñor Le Nordez,

preside la ceremonia, y el P. Vallée tiene la plática.



Una vez en el coro, recibe el hábito del Carmelo,

que tanto ha deseado llevar.

-En alabanza de Cristo, amén-